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SEIS HORAS Y VEINTI DOS MINUTOS TARDO EN CRUZAR A NADO EL ESTRECHO DE GIBRALTAR
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Daniel Vidal fuster, prueba superada
Daniel Vidal fuster no perseguía ninguna plusmarca sino demostrar que es un nadador excepcional y recordar que el deporte paralímpico, o deporte adaptado también sabe de retos.
La voluntad mueve montañas y también acerca continentes, como hizo Daniel Vidal al atravesar a nado el Estrecho de Gibraltar, un desafío que se impuso como llamada de atención acerca de su lucha por demostrar la constancia del deporte adaptado del que muchos entre ellos medios de comunicación desconocen.
No todo depende de la voluntad humana, también del designio de la naturaleza, que dulcificó sus rigores y permitió la travesía. La mañana del miércoles 22 de agosto de 2007, el presidente de la Asociación de Cruce a Nado del Estrecho, Rafael Gutiérrez, tenía claro que Daniel Vidal pudiese echarse al agua. El patrón del barco que le iba dirigir, José María Caballero, miraba el cielo y daba ánimos Daniel, el más decidido.: Daniel Vidal inició la jornada a las 7.15. Era noche cerrada aún, corría el viento y hacía frío. Después de ducharse desayunó un plátano y un vaso de batido de chocolate, y bebida isotónica. A las 6.30 salía a reconocer el terreno. Le esperaban dos canales de televisión y un par de informadores gráficos. Daniel reafirmó su propósito. "No hay marcha atrás. Con todos los que habéis venido no hay otra alternativa. Tengo que demostrar a la gente que se puede confiar en los deportistas adaptados, paralimpicos que esto se hace a base de horas de entrenamiento durante casi 10 años.
Se espera a que Dani se suba la barca para poner rumbo al puerto de Tarifa. A las 6.40 dani se sube en la barca 'Dos Mares', la lancha que le iba a guiar. Poco después sale enfundado en su traje de neopreno y se aplica vaselina en cuello y axila. La embarcación, con informadores, y la lancha neumática ocupada por dos miembros de la Cruz Roja parten hacía el Faro de Tarifa. Son las 6.45 hace frió y el agua está entre 18 y 20 grados. Dani parece en condiciones de lanzarse al agua, pero le aconsejan que lo haga al lado del Faro,la barca le lleva a 200 metros mar adentro, se para y dani se encarama a la plataforma posterior.
Un gorro de silicona con su nombre y Web, un traje de neopreno y unas gafas componen su equipación. Mira hacia la costa africana y se lanza al agua a las 7,00. Como un resorte, el nadador empieza batir vigorosamente pies y brazo derecho y las cámaras se disparan al unísono captando sus primeras imágenes en el agua. Dani sigue a la barca que marca el rumbo.
Tráfico marítimo
Por radio el control de tráfico marítimo de Tarifa avisa repetidamente a las embarcaciones que cruzan el Estrecho de la presencia del nadador y pide que guarden una milla náutica ( 850 metros ), de distancia. A su vez, las lanchas que escoltan a Dani dan las coordenadas del cortejo marítimo. Ha transcurrido hora y media de travesía y el entrenador le pide que beba para hidratarse dani se arrima la la lancha neumática de cruz roja y bebe en poco tiempo vuelve a nadar la situación es buena y va todo correcto dos millas y media (casi 4 Km .) de la costa marroquí, que ya ofrece, a simple vista, detalles de su playas y casas. Un momento de riesgo inesperado se produce no cuando un centenar de delfines se acerca por la superficie, a unos metros del nadador,
Cumplidas las 5 horas de travesía, ya empiezan a nadar sobre una corrientes que perjudican su avance dirección Punta Cires e incrementa el ritmo de su lado, sobre todo con su batir de pies. Quienes le seguimos le animan a gritos. A unos 500 metros de la costa, Dani reposta por última vez y afronta la parte mas dura de la travesía ya que aparecen corrientes de 2,4 nudos laterales que dificultan la prueba y ponen en peligro de su intentona, pues va a dar a una zona que no es punta cires sino punta Almansa el punto de finalización prevista la corriente le dificulta cada vez más a avanzar hacia la costa. A las 13.18 Dani se sube a la lancha donde están los miembros de la Cruz Roja. La costa está a 150 metros , pero ya ha superado la prueba.
Ha culminado el paso a nado del Estrecho en condiciones que no son las mas ideales que en 6 horas y 22 minutos. No importa el tiempo aunque es considerable de un nadador sin brazo izquierdo y mano derecha amputada casi por el codo; dani no perseguía ninguna plusmarca sino demostrar que es un nadador de cualidades excepcionales y recordar que el deporte paralímpico tiene mucho que decir.
Desde aquí Dani quiere dar las gracias a los componentes de acneg y por supuesto a miembros de cruz roja.
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EL DEPORTISTA PARALÍMPICO BURRIANENSE DANIEL VIDAL FUSTER HA SIDO RECIBIDO CON UNA GRAN OVACIÓN Y CON TODOS LOS HONORES ESTA TARDE EN UN SALÓN DE PLENOS EN EL QUE FAMILIARES, AMIGOS, VECINOS Y UNA GRAN REPRESENTACIÓN DE LA cORPORACIÓN mUNICIPAL HAN QUERIDO HOMENAJEARLE COMO TODO UN HÉROE TRAS HABER LOGRADO LA PROEZA DE CRUZAR EL ESTRECHO DE GIBRALTAR A NADO
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Cuando el 28 de marzo de 1982, Daniel Vidal Fuster, más conocido como Dani, acometiera una de esas, e imprudentes, acciones propias de niños de 6 años y se encaramara a poste de alta tensión y, acto seguido, recibiera una descarga eléctrica que le ocasionó la pérdida del brazo izquierdo y la mitad del derecho, seguramente una buena parte de su familia pensó que muchas cosas se habían acabado para aquel travieso infante. Lo que no sabían era que otras se habían abierto a su perseverancia y lucha. |
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Pero Dani, tan premiado nacional como internacionalmente en el deporte al que, por casualidad, llegó, no entiende que la natación sea, para él, como “una vía de escape, sino para demostrar lo que vales”. Y va más alla, demostrando una capacidad de conocimiento de la persona digna de su propia causa: “Sólo podría ser una vía de escape para aquellos que me ven como alguien diferente”, rematando la faena, como buen torero, diciendo que “La vía de escapa para mí es la lucha”.
Por eso Dani es, por decirlo pronto, una persona de las que, como suele dice, vale la pena. Tener las cosas tan claras le ha llevado hasta donde ha llegado y, seguro, aún demostrará su capacidad de entrega y de lucha, como él mismo ha dicho. |
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Cuando al pasado 21 de agosto Dani consiguió su, quizá, mayor reto (cruzar el estrecho de Gibraltar) personal hasta ahora algo, 6 horas y 22 minutos de esfuerzo, debió de temblar en el corazón del mundo. Volvió a demostrar que el que quiere puede y él puede porque, como lo ha manifestado con hechos, quiere.
No es de extrañar que de todos los lugares del mundo le hayan llegado llamadas para que contase su hazaña y, de paso, para descubrir a los que no conocían.
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